
La corrupción en el Perú tiene más edad que la república y ello explica los costos económicos y sociales que como consecuencia sufrimos los ciudadanos. Algunos aseguran que esta lacra social viene desde la Colonia cuando virreyes, corregidores y encomenderos, cometían fraudes en la contabilidad de las rentas reales, como en 1740 lo denunció Don Antonio de Ulloa en su informe “Noticias Secretas de América” que envió a los ministros del Rey Fernando VI y que, como mandan los códigos de la corrupción, permaneció en secreto por seis décadas, hasta que en 1826 fue publicado en Londres.
Sin duda la corrupción viene de mucho antes pues, si un inca para tomar fallidamente el control de imperio debió entregar un cuarto de oro y dos de plata, era porque entendía que el poder se podía comprar y el Ama Sua (no robar) no existía por casualidad, sino porque había a quien decírselo.
Con pandemia o sin ella, la corrupción es hoy el primer problema nacional y golpea más a las sociedades que se mantienen serviles o indiferentes frente a sus perpetradores y Piura no es la excepción y sí más bien es ejemplo que avergüenza, cuando vemos lo hecho con los S/ 409 millones que le fueron asignados en los distintos niveles de gobierno para atender el COVID y que han resultado en 310 reportes, según lo revela la Contraloría en su Informe de Gestión “El Control en Tiempos del Covid”.
Es urgente luchar contra la corrupción, pero primero, es indispensable luchar contra la indiferencia y la pasividad y para ello nació la Asociación Civil “Vigilia Ciudadana” que fundamos hace tres años. Nacimos como un servicio cívico voluntario que promueve la transparencia en la gestión de los recursos públicos y apoya la lucha contra la corrupción para procurar el buen gobierno, activando un sistema de vigilancia ciudadana con fines de fiscalización y en ejercicio del control social, como deber y como derecho.
Hemos recorrido un camino muy corto aún, pero satisfactorio y retador, participando en el Foro de Gobierno Abierto de la PCM, encendiendo el reflector cuando denunciamos y publicamos, poniendo en la agenda pública diversos casos de corrupción o siendo esa pequeña gota de agua en el mar, que aspira a convertirse en indetenible ola que convierta el servilismo en auténtica ciudadanía. Por ahora, eso es “Vigilia Ciudadana”.